BMW R7 : Un tesoro "Art Decó"
Después de más de setenta años languideciendo en una caja, la R7 ha sido restaurada y ha vuelto a su antigua gloria. aunque esta motocicleta, fabricada en 1934, nunca pasó de ser un prototipo y no se fabricó en serie, es una de las más importantes, innovadoras y visualmente sorprendentes motocicletas que se han fabricado jamás en la Bayerische.
En su designación interna de los modelos, BMW hacía referencia a ella como R 205 y en algunas publicaciones de la posguerra –incluyendo las propias de BMW– se nombra a esta motocicleta como el prototipo R1 o R5. De hecho, la R7 era un modelo diferente, trabajo del ingeniero en motocicletas Alfred Böning, que produjo la R 7 para mostrar la capacidad de BMW tanto en diseño como en ingeniería, con el objetivo de que se convirtiera en un modelo de producción. Fue una ruptura radical con el diseño habitual de las motocicletas de la época: tenía elementos decorativos exteriores incluidos en el diseño, un chasis de tipo puente de acero estampado y, por primera vez, horquilla delantera telescópica.
Los años locos:
En la época de 1930 todo el mundo estaba fascinado con el fabuloso y expresivo mundo del Art Decó. El diseño integrado de la R7 con sus guardabarros extravagantemente decorados, sus líneas claras y fluidas y la amplia utilización que se hace en ella del cromo y el acero, encajaba perfectamente en su época. Fue una moto única respecto a las que la precedieron y, en muchos sentidos, respecto a los que se han fabricado desde entonces. Las motocicletas se desarrollaban a partir de humildes bicicletas y esa es la razón por la que, en aquella época, todavía recordaban tanto a ellas. Böning quiso desafiar esa idea con la R7.
Adiós a los viejos depósitos de gasolina montados sobre el chasis; ahora estaba escondido bajo los elementos exteriores. La cubierta superior cromada albergaba el indicador de presión de aceite y, a mano derecha, la palanca manual de cambio de marchas con posiciones en “H”. El motorista se sentaba sobre el sillín, que estaba suspendido con muelles, y sus rodillas rodeaban las cubiertas laterales (que podían retirarse para acceder al sistema eléctrico); sus pies quedaban apoyados y protegidos por los estribos de aleación. El velocímetro digital con un disco giratorio, funcional y diferente, estaba incluido en el conjunto del faro. Fue una motocicleta que, de haberse fabricado en serie, hubiera estado dirigida al máximo nivel premium del mercado.
Soluciones innovadoras:
El motor y las cubiertas inferiores, junto con las lisas tapas de los balancines, forman una superficie visualmente limpia, dirigida hacia el eje trasero, que carecía de basculante. La luz trasera tiene una forma escultural, y la palabra ‘Stop’ se iluminaba en su cubierta. El motor estaba colgado de la estructura de tipo puente de acero estampado: algo que fue completamente diferente a otras motocicletas. El propulsor M205/1 fue diseñado para llevar a BMW hacia una nueva dirección. El motor bóxer de 800 cc (la serie también incluía una versión de 500 cc) fue un trabajo de Leonhard Ischinger. Por primera vez en una motocicleta BMW, el motor tenía un diseño en túnel de una pieza, con un cigüeñal forjado de una sola pieza. Las cabezas de las bielas se podían desmontar y estaban montadas sobre cojinetes lisos. Al contrario de lo que era habitual, el cilindro y la culata estaban formados por una sola pieza. El árbol de levas estaba situado por debajo del cigüeñal, con lo que los taqués estaban ubicados bajo los cilindros y así las válvulas y las bujías tenían una mejor posición. Estas innovaciones, cuando se combinaban con una cámara de combustión de forma semiesférica, producían un motor con mejoras en las prestaciones. Muchas de estas características no se fabricaron en serie hasta el lanzamiento de la Serie /5 en 1 969. La R 7 fue una motocicleta sorprendente, pero se consideró demasiado pesada y costosa para fabricarse en serie, así que BMW decidió fabricar modelos más deportivos. Sin embargo, las características y rasgos de diseño de la R 7 pueden verse en la R1 y la R5.

El Sueño que no Fue:
Esta motocicleta nunca se ha mostrado en ninguna de las ferias importantes de motocicletas de la época. La dirección de BMW había cambiado y la guerra se aproximaba. La R 7 se guardó en una caja y se almacenó; algunas de sus piezas se desmontaron y fueron utilizadas para otros proyectos.
Por razones insondables, ese fue el destino de la R7 hasta junio de 2005, cuando la caja fue abierta. Dentro, la R 7 estaba completa en un 70 por ciento, pero sus condiciones no eran buenas. Muchas piezas estaban dañadas severamente por la corrosión. Iba a ser un ejercicio a largo plazo y costoso, pero BMW Mobile Tradition (ahora BMW Classic) estaba en disposición de darle luz verde a la restauración. El proyecto se encargó a varios especialistas y talleres BMW. Hans Keckeisen estuvo encargado de la parte ciclo, y el especialista en motores bóxer antiguos Armin Frey trabajó en la restauración de este motor, de valor incalculable. La motocicleta fue completamente desmontada, tarea que se facilitó cuando se descubrieron los planos originales del diseño en los archivos de BMW. El motor tenía una fuerte corrosión, y hubo que buscar las piezas en diferentes sitios. Algunas de las piezas se encontraron y otras hubo que fabricarlas de nuevo. La caja de cambios de 4 velocidades y la transmisión se restauraron, y el sistema eléctrico también se rehizo completamente. Esta restauración fue diferente: hubo que utilizar todos los recursos y financiación de BMW para llevar adelante este proyecto. Todo el equipo trabajó con pasión para que esta motocicleta única volviera a estar en la carretera en las mismas condiciones en las que Alfred Böning la sacó del taller de Múnich a mediados de los años 30.
De Nuevo a la Vida:
Con las piezas nuevas, las piezas fabricadas de nuevo y varias capas de lustrosa pintura negra (por supuesto con las líneas embellecedoras propias de BMW) a finales del año pasado se volvió a montar y la R 7 finalmente volvió a conocer su antigua gloria. Por primera vez en más de 70 años la R 7 fue puesta en carretera, con Hans Keckeisen a los mandos. La motocicleta rodó sin problema alguno y dio una idea a Hans de lo que BMW Motorrad tenía in mente hacia finales de los años 30. La R 7 no va a ser sólo una muestra estática en el nuevo Museo BMW, sino que será vista a menudo circulando en carretera, en los rallies y eventos de motocicletas clásicas, como en las pasadas Jornadas BMW Motorrad en julio, en Garmisch-Partenkirchen. El periodo Art Decó nos dejó algunas obras maestras de la arquitectura, la industria y el motor. Sin duda alguna, la R 7 es una de ellas.
Fuente: revistamotoviva